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Inminente Reforma del Estado en Paraguay

Tuvo que venir una pandemia para que muchos se den cuenta de lo nocivo que fue el haber tenido gobiernos con políticos estatistas, con gestiones tan deficientes, durante tanto tiempo.

Hoy, atendiendo a las graves necesidades que surgen, y ante el monstruoso e ineficiente aparato estatal, que se viene siendo denunciado desde hace años por varios actores políticos y de la sociedad civil, se habla al fin en Paraguay de una Reforma del Estado.

La denotada vulnerabilidad del sistema de salud, sumada a la poca capacidad económica de la mayor parte de la población, hacen que la reforma sea una cuestión urgente e indispensable.

De pronto, pero afortunadamente, se comprendió la importancia de tener un Estado que pueda responder ante las necesidades de las personas y de las instituciones públicas y privadas.

Desde nuestra perspectiva, la misma debe darse siempre sin invadir los límites de la libertad individual y la propiedad privada de los ciudadanos, derechos naturales inviolables y protegidos por la Constitución Nacional.

¿A que nos referimos cuando decimos que tenemos un Estado Ineficiente?

A uno que no satisface las necesidades de todos los ciudadanos. A un Estado que ofrece servicios de mala calidad, y que además resultan costosos para los contribuyentes.

Es hora de apostar por un Estado Moderno y Eficiente. 

Los gobiernos son los encargados de los diseños y las ejecuciones de las políticas públicas cuyo instrumento básico es el Estado, que su vez son determinantes para la organización social y para el establecimiento del marco jurídico e institucional en cual se desarrolla la actividad privada.

Para tener una armonía y un equilibro entre todos los sectores de la sociedad, no se pueden seguir tolerando estructuras burocráticas sin límites en su expansión, con servicios mediocres e ineficientes, propensas a generar espacios para la corrupción y la impunidad.

No se puede pretender llegar a superar alguna crisis ni mucho menos iniciar un proceso de desarrollo sostenido si no se cuenta con un Estado a la vanguardia de las necesiades y de los tiempos modernos, y superando también ya los modelos que han demostrado ser obseletos y que sólo generan mayor pobreza.

Sin el uso responsable y racional de los recursos y sin garantías para el desarrollo económico e institucional, no será posible contar con un sistema que derive en la mejora de la calidad de vida de las personas.

Se debe ser ya completamente intolerante con las estructuras terriblemente burocratizadas que están en constante crecimiento y sujetas a reglas y procedimientos innecesarios, que genera espacios y oportunidades para la corrupción institucionalizada, como abiertamente lo vemos día a día. 

Muchos sectores alegan que la baja presión impositiva es la causa de los males del Estado Paraguayo. Sin embargo, es fácil constatar que el problema del Estado no es la falta de recursos sino la mala administración y el despilfarro de los mismos.

El presupuesto del Estado paraguayo, en los últimos años vino creciendo exponencialmente. En los últimos 15 años, EL MISMO SE QUINTUPLICÓ!! Entonces, decir que hay un problema de falta de recursos es una gran mentira. Una falacia para imponer políticas extractivas al sector productivo del país.

Durante años, los Gobiernos que pasaron han ignorado la importancia de establecer prioridades. Se han descuidando sectores como la educación, la salud y la seguridad, que son los que más se sienten, y que en una crisis se enfatizan.

En contrapartida, los políticos burócratas cuentan con altos salarios, muchas veces completamente incongruentes con su formación académica y/o con el trabajo que realizan.

Los mismos son tan perjudicales no sólo a los contribuyentes, sino inclusive se tiene descuidados a muchos funcionarios de carrera que si pueden aportar con su buena gestión laboral a una mejor gestión.

Se deriba así, a que los servicios básicos que el Estado ofrece, muchos ciudadanos terminan pagando cuantiosas sumas en el sector privado, por los cuales hacen grandes sacrificios económicos.

Es importante hacer un reajuste de gastos del Estado, como todos los ciudadanos lo están haciendo con la actal crisis que trajo el Covid-19. Si estos reajustes no se hacen ahora, posteriormente los mismos se verán reflejados en la suba de impuestos, y tan sólo para cubrir los gastos corrientes, política que se viene dando desde hace varios años.

Necesitamos una importante disminusión en los gastos innecesarios del Estado, y que el Gobierno establezca prioridades coincidentes con el clamor de un pueblo con ganas de salir adelante, que tiene ganas de trabajar, producir y gozar de los frutos de su trabajo. Un pueblo que lleva años financiando los despilfarros de la clase política, los abusos y los privilegios de unos pocos burócratas.

Tener un Estado que haga atractivo a la inversión. A mayor inversión, más fuentes de trabajo. A funcionarios públicos profesionales y capaces, que estén a la altura de las circunstancias, donde se haga valer más los méritos que las afiliaciones políticas o los contactos.

Por último, el principal eje que debe contemplar la reforma del Estado, debe ser el de poder captar inversiones ya a corto plazo, de manera a fotalecer al sector privado, y que sea un sector público renovado y creíble, un garante para el desarrollo económico.

No hay mejor plan social que la creación de fuentes de empleo.

DIEGO ROJAS LLAMOSAS

Director Ejecutivo Fundación Gustavo González

Asunción, Paraguay

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